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Personal trabaja con las uñas en el CDI de Campo Claro

Mauricio Botero Restrepo
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En el CDI Camilo Cienfuegos del barrio Campo Claro no han recibido insumos médicos este año / Foto: Arturo Ramírez Con más carencias que recursos labora el personal del Centro de Diagnóstico Integral (CDI) Camilo Cienfuegos, inaugurado el 13 de septiembre de 2007, durante la gestión de Tarek William Saab, en la calle Tibisay del barrio  Campo Claro en Barcelona. Unos 24 médicos venezolanos, y más de 30 cubanos, atienden a diario a unos 300 pacientes procedentes de Barcelona, Puerto La Cruz, El Chaparro y Bergantín, entre otras localidades. Los primeros cuatro días de la semana pasan las consultas de Oftalmología y Traumatología. También atienen a los pacientes en el servicio de emergencia y a los que necesitan exámenes de laboratorio. Igualmente aplican vacunas contra la fiebre amarilla y  la tuberculosis, llamada Baciclo Calmette-Guérin (BCG). Además hacen la prueba del talón a recién nacidos para el diagnóstico precoz de enfermedades. Los viernes solamente reciben a las embarazadas de los 18 consultorios que pertenecen a este CDI de la Misión Barrio Adentro, donde hay  10 camas de hospitalización. Pero no todas las personas están conformes con la labor de estos trabajadores de la salud. Prueba de ello fue  la inspección que el pasado jueves realizaron los directivos de la Contraloría General José Antonio Anzoátegui, Doris Sarabia y Afner Morffe. Ambos recibieron denuncias de supuesto desvío de medicamentos y maltrato a los pacientes en el centro asistencial. Morffe dijo que el personal fue receptivo cuando hicieron el abordaje en el CDI. Agregó que hicieron una  mesa de trabajo y se espera que el personal desempeñe su labor a gusto y en paz. Quien quedó satisfecha con el trato que le dieron en el CDI fue el ama de casa Mary Torres, quien sufre de retención de líquido. Recordó que antes le daban el tratamiento, pero ahora no. El comerciante Ronal Ocando mencionó que  el  año pasado se le infectó un vello en la pierna derecha y estuvo recluido cuatro días en el CDI. Le dieron todas las medicinas que necesitaba. Su esposa Marleni López mencionó que los trabajadores le indican a los pacientes de las  consultas  que llamen por teléfono al 0800 Salud Ya para solicitar el tratamiento prescrito por los doctores. Daños y carencias Una empleada, que prefirió mantenerse en el anonimato, expresó que en varias ocasiones, unos individuos han roto vidrios y han despegado la puerta principal del CDI del sector Campo Claro. Dijo que la gente se altera al amanecer porque no les abren rápido la puerta. “El chofer de una ambulancia, quien tiene una máquina soldadora, se encarga de arreglar nuevamente la puerta”. La funcionaria relató que el mes pasado, en la emergencia, atendieron a una paciente con asma, quien se llevó el nebulizador. Tampoco hay termómetros porque fueron  hurtados o rotos por unas madres que trajeron a sus niños con fiebre. La empleada afirmó que este año no han recibido dotación de insumos médicos. No hay alcohol, guantes quirúrgicos, suturas ni calmantes. El aire acondicionado se dañó hace ocho años. Solamente sirve el equipo de refrigeración del quirófano. Un galeno se trae un ventilador de su casa para atender cada día a 30 pacientes en su consultorio. Actualmente, los profesionales de la Medicina solamente hacen operaciones ambulatorias, pues se dañó la planta eléctrica. Unos técnicos tratan de repararla. Desde el mes pasado, el personal no hace placas de rayos X, pues se les acabó el líquido revelador. Tampoco realizan endoscopias ni cardiogramas porque  varias veces se les han descompuesto los equipos. En  los seis  baños hay botes de agua, pues las mangueras y llaves de los lavamanos están rotas. Además están tapados los desagües. Cuatro camareras secan el piso con coletos que han elaborado con retazos de telas que  donó la empresa Uniformes Miranda.  Estas mujeres no cuentan ni siquiera con cloro para limpiar. “Seguimos trabajando porque nos gusta ayudar a la gente” expresó una funcionaria. Lo que sí hay en la entrada del CDI Camilo Cienfuegos es  una especie de altar con las fotos de El Libertador Simón Bolívar, Hugo Chávez, José Martí y Fidel Castro. En el pasillo hay banderillas de Cuba en las cuales se lee: Viva el 26 de julio. El Tiempo trató de conocer la reacción de las coordinadoras del CDI, llamadas Lili y Marianni, aunque no fue posible contactarlas. Un colador Los periodistas  tampoco pudimos conocer la versión del coordinador o empleados del Centro Oftalmológico José Leonardo Chirino que funciona desde mayo de 2008, entre las calles Brisas del Mar y El Recreo.  Atienden a diario a unos 55 pacientes. Un vecino, que prefirió omitir su nombre, estimó que deben atender unos 55 pacientes cada día.  El señor aseveró que el techo de la edificación parece un colador. Cuando llueve, se mojan las instalaciones, sobre todo el área donde está la recepción y la farmacia. En el centro conversamos con el mototaxista Orlando Barboza (56 años de edad), quien esperaba a que lo operaran para eliminar la carnosidad que tiene en el ojo derecho. El hombre, procedente del barrio Las Charas de Puerto La Cruz, manifestó que la atención es magnífica y gratis. “Es una bendición de Dios”. Una opinión similar tiene la enfermera jubilada, Onelis Bermúdez, quien señaló que lleva tres meses en control en esta clínica, donde la operaron de la catarata que le salió en el ojo izquierdo. “Ya puedo ver. Aquí me dieron el tratamiento: tres tipos de colirios”, expresó la señora procedente de la urbanización Boyacá V de Barcelona. La artesana Cándida Macuare fue a acompañar a su hija el ama de casa Katiuska Caigua (33),  a quien intervenían quirúrgicamente para quitarle la carnosidad en el ojo derecho. Macuare, domiciliada en el barrio barcelonés La Charneca, afirmó que los trabajadores del centro son cariñosos. Barcelona / Yraida Núñez